
Entre 1881 y 1882, ante el estado ruinoso de la primitiva iglesia, se construye un nuevo templo proyectado según las pautas del estilo historicista de esa época. Su fachada es la que mejor refleja el clasicismo decimonónico, depurado hasta el límite, con muros rectos y lisos carentes de órdenes. En el interior, los muros están desprovistos de decoración; solo destacan las pilastras de orden toscano que sostienen la bóveda de la nave y el sencillo entablamento que la recorre.
· Retablos: retablo mayor, retablo de San José y retablo de Nuestra Señora del Carmen.
· Imaginería: Nuestra Señora de Fátima, Inmaculada Concepción, San Antonio de Padua, Santa Eulalia, Cristo atado a la columna, Virgen Dolorosa, San Francisco de Asís, San José, San Payo, Niño Jesús Salvador, Sagrado Corazón de Jesús y San Roque.

