
Su construcción se inicia en el siglo XVIII y es un claro ejemplo del barroco gallego. Los arquitectos y maestros desarrollaron en este edificio los materiales y elementos más significativos de este estilo durante las diferentes etapas de su construcción. Apenas se mantiene nada del edificio levantado en 1716-1718, pues en la década de los setenta, con la reforma de la capilla mayor, se ven «obligados» a elevar las paredes originales y aprovechan para construir la sacristía. Este es el interior que encontramos en la actualidad. La última parte del templo se debe a las remodelaciones y reformas del siglo XIX, cuando se levanta la fachada que enriquece el edificio con una arquitectura basada en el uso de pilastras animadas con placas y pináculos, que evita en los muros la sensación de pesadez. Las pinturas de las bóvedas y la cúpula, junto con la torre, presentan una tipología repetida durante la primera mitad del siglo, que toma como modelo los campanarios barrocos.
· Retablos: retablo mayor, retablo del Santo Cristo y retablo de Nuestra Señora de la Purificación.
· Imaginería: San Benito, Santa Escolástica, San Roque, Asunción de María, San José, Santo Cristo, Nuestra Señora de los Dolores, San Juan, Jesús Crucificado y la Inmaculada Concepción.
